3/8/14

Cherry Bakewell tart: Tarta de cerezas y almendra

El año pasado por estas fechas estuve en Dublín, mientras esperaba la salida del avión de vuelta cogí en la cafetería del aeropuerto un trozo de tarta y un té con leche. Al comerla me dí cuenta de que estaba realmente buena, así que tuve que volver al expositor de tartas para memorizar el nombre del pastel que había comprado: "Bakewell squares".
Cuando llegué a casa descubrí en internet que la tarta Bakewell es todo un clásico de la repostería inglesa. Básicamente se trata de una base de masa quebrada, cubierta de mermelada, con una masa esponjosa de almendra y fruta fresca. Por hache o por be no he hecho la tarta hasta esta semana. La llevé a la oficina y resultó todo un éxito. Pero sin duda alguna, está tan buena y es tan fácil de hacer que me parece digna de poner aquí, donde sólo pongo recetas que creo que no van a dar problemas.
Ingredientes:
Masa quebrada
175 g de harina de repostería
65 g de mantequilla fría cortada en dados
35 g de agua muy fría
1 pellizco de sal
1 cucharada sopera de azúcar
1 cucharadita de café de levadura química (tipo Royal)
Relleno
2 huevos grandes (tamaño L)
150 g de azúcar
Ralladura de limón o de naranja
150 g de mantequilla derretida
1 chorrito de licor (Cointreau)
100 g de almendra molida (tostada o sin tostar, a vuestro gusto)
90 g de harina de trigo
1 cucharadita de postre de levadura química (tipo Royal)
200 g de mermelada de frutas del bosque o de cereza
250 g de cerezas
 
Elaboración:
Lo primero de todo será elaborar la masa quebrada. Nunca entenderé que la gente compre la masa quebrada hecha, ni tampoco la masa de empanda, es facilísimo hacerlas. Se trata de mezclar y listo. Cosa distinta es el hojaldre, que es bastante laborioso. Tened en cuenta que si hacemos las cosas en casa evitaremos aditivos innecesarios.
La masa quebrada se hace estupendamente en un robot de cocina, se ponen todos los ingredientes y se mezclan lo justo hasta que estén unidos. Sin no tenemos robot de cocina ponemos todo en un bol y le damos con las manos hasta formar una pasta, manipulándolo lo mínimo necesario. Introducimos la masa en una bolsa plástico y la dejamos reposar un ratito en la nevera.
Mientras reposa la masa vamos a deshuesar las cerezas. Yo he elegido cerezas porque están de temporada, pero lo mismo podemos poner frambuesas, arándanos, fresas, trozos de melocotón...  Quitar el hueso de las cerezas es un poco pesado. La manera tradicional de hacerlo es cortarlas alrededor con un cuchillo y girar las dos mitades. Una de las mitades se desprenderá y de la otra retiramos el hueso. Hacedlo con tiento porque mancha bastante. Si miráis en YouTube veréis mil maneras de hacerlo
Yo aposté por deshuesar las cerezas con este artilugio. Lo compré en un bazar por menos de un euro, pero los hay muchísimo más caros y sofisticados. No merece la pena gastar mucho dinero porque no es algo que se utilice a diario.

Deshuesador de cerezas
Antes de preparar el relleno encendemos el horno. Si tenemos uno básico como es mi caso, lo activamos con calor arriba y abajo a 180ºC.  A continuación extendemos la masa quebrada con el rodillo y forramos un molde bajo enharinado de entre 24-28 cm. No hace falta complicarse la vida para forrar el molde, los sobrantes de la masa los podemos colocar por los bordes como se aprecia en la foto. La masa quebrada no es como el hojaldre, puede superponerse y trabajarse como si fuese plastilina.
A continuación, reservamos dos cucharadas de mermelada para la decoración y el resto lo extendemos en la base de la tarta. El sabor será acorde a la fruta que escojamos para rellenar la tarta. Ya sabéis que la mermelada de cerezas no es muy común, así que opté por la de frutas del bosque.
Para hacer el relleno tenemos que batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede blanquecina, lo que significará que el azúcar se ha disuelto. Añadimos la mantequilla, la ralladura de limón o de naranja y el chorrito de licor. Lo batimos hasta que quede todo ligado. Finalmente incorporamos la harina que previamente habremos mezclado con la almendra molida y la levadura. Lo removemos todo hasta que la mezcla sea homogénea. La vertemos en el molde y repartimos la cerezas.
Horneamos la tarta en la parte baja del horno durante unos cuarenta y cinco minutos. No me hago responsable de los tiempos, ya sabéis que esto no son matemáticas. Debemos fijarnos en que la tarta esté dorada y que el cuchillo salga limpio cuando la pinchemos, entonces estará lista.
 Para decorar la tarta calentamos en el microondas un minuto a potencia máxima las dos cucharadas que reservamos de mermelada. Con una brocha pincelamos la superficie de la tarta y espolvoreamos por encima almendras laminadas, copos de chocolate blanco, o cualquier cosa que tengáis a mano. Os recomiendo que la comáis a temperatura ambiente y si la servís de postre de una comida acompañadla de una bola de helado. Ya me diréis qué os ha parecido. Si queréis hacerla más grande, duplicad las cantidades y tendréis suficiente para hacer la tarta del tamaño de la bandeja de un horno doméstico (fue lo que hice para llevarla a la oficina).
 



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