16/6/09

Bonito en salsa de tomate

El verano ya está aquí, una de las señales es que ya podemos ver bonito en las pescaderías. Cuando el viernes fui al mercado no me pude resistir y compré dos rodajas. Cuando me lo comí se me vinieron a la mente un montón de recuerdos... Para quien no lo sepa he de decir que, aunque vivo en Madrid, soy de un pueblo muy pequeño de Asturias que se llama Lué. Está a unos 5 kilómetros de Lastres, una de las villas marineras más bonitas de Asturias, en la que la costera del bonito es todo un ritual.

Ingredientes

2 ó 3 rodajas de bonito de unos dos dedos de grosor (entre 1 y 1,5 Kg)
2 cebollas de tamaño normal (Yo utilicé una gigante cultivada por mi vecino de Asturias Fabián)
5 tomates pera (yo los utilicé de lata)
200 g de tomate frito
1 cucharadita de pimentón dulce o agridulce (De la Vera mejor que mejor, gracias a mis compañeros Carlos y Ana estoy provisto de esta maravilla)
250 ml de agua
200 ml de sidra o vino blanco
Perejil
Sal
Aceite de oliva

Elaboración

Picamos la cebolla muy fina y la pochamos con unas 4 ó 5 cucharadas de aceite de oliva. Mientras la cebolla se va haciendo limpiamos el atún: le quitamos la piel y separamos los cuatro trozos de carne de cada rodaja de las espinas. Salamos el atún y lo reservamos.

Cuando la cebolla esté hecha agregamos el tomate partido en trozos y lo freímos durante unos 5 minutos. Será entonces cuando añadamos el tomate frito y la sidra, removemos y mantenemos al fuego otros 5 minutos. Añadimos el agua y dejamos que cueza unos 8-10 minutos. Pasado este tiempo trituramos la salsa con la batidora.

Una vez que tenemos la salsa lista podemos incorporar el atún. Conviene utilizar una olla con la base ancha para que el atún quede repartido por el fondo. Añadimos también un puñado de perejil y dejamos cocer a fuego lento durante 20 minutos. Vamos controlando la cocción y vigilando si hay que añadir más agua y más sal.

Lo podemos servir acompañado de patatas fritas cortadas en dados.

Apple Crumble

Hacía ya mucho tiempo que no ponía ninguna receta. Hoy os voy contar mi último descubrimiento, que he aprendido gracias a Fernando Caamaño. Se trata de un postre inglés que se ideó en la época de racionamiento que vivió el Reino Unido durante la II Guerra Mundial. A pesar de ser un postre de una época de austeridad está tan bueno que se te pueden saltar las lágrimas.
Ingredientes

200 g de harina de trigo
125 g de mantequilla
150 g de azúcar
1 puñado de nueces mondadas
Canela 6 manzanas golden

Elaboración

En primer lugar debemos pelar las manzanas, descorazonarlas y partirlas en cuatro trozos. Luego, laminaremos cada trozo. Ponemos toda la manzana en un bol y lo metemos al microondas a potencia máxima durante 15-20 minutos.
Por otro lado precalentamos el horno a 180º C. Mientras que el horno se calienta vamos a preparar el "crumble", que no es ni más ni menos que un crujiente. Partimos la mantequilla -fría y sólida- en dados y la ponemos en un bol junto con la harina y el azúcar. Con las manos amasamos los ingredientes hasta que se mezclen y obtengamos una especie de migas.
Cuando saquemos la manzana del microondas comprobaremos que tiene la textura de una compota. Extendemos la manzana en una fuente de horno; está será de un tamaño que permita que la capa de manzana tenga un espesor de dos dedos aproximadamente. Espolvoreamos la manzana con canela molida y ponemos por encima las nueces, partidas toscamente. Cubrimos todo con la masa migosa que hemos preparado. Introducimos el pastel el en el horno unos veinte minutos, hasta que el crujiente esté dorado.El apple crumble debe servirse caliente o templado, y acompañado de una bola de helado de vainilla. Ojo con las raciones grandes porque el postre es consistente.